¿CÓMO SE COME ESTO? (Hoja del diario nº 882)
22/07/2008
Conocida la sentencia en el caso de Nanysex, el pederasta que se ofrecía como canguro y que despertó cierta alarma social tras conocerse los hechos, no se puede evitar cierta decepción por lo que parece una tibia condena que no depara, ni en las víctimas ni enla sociedad, la sensación de que se haya hecho justicia. Y que conste que, como advierto siempre, desconozco el intríngulis del proceso y ya supongo que se ajustará a derecho, pero también es evidente que ya se habla de que en doce o quince años este individuo podrá de nuevo campar a sus anchas con la aplicación de todas esas redenciones posibles.
No soy yo quien quiere que estos tipos se pudran en la carcel, apenas espero que paguen por sus delitos y que nadie pueda volver a ser víctima de esta gente despreciable, lo cual significa que sólo debería garantizarse su libertad si existiera rehabilitación real en su conducta. Pero claro, yo hablo como simple ciudadano, como padre, con el desconocimiento y los prejuicios que se me puedan presuponer.
Sin embargo lo que se oye es que un posible vacío legal, ¿a estas alturas?, ha posibiltado que la condena sea mucho más leve de la pedida por la fiscalía, con el argumento de que en una interpretación estricta del Código Penal sólo ha sido acusado de abusos y no de agresión sexual. La diferencia entre un abuso y una agresión sexual se basa, al parecer, en que haya hecho uso de la violencia, lo que en este caso concreto parece no haberse producido o podido probar porque sus víctimas, niños y bebés, eran incapaces de defenderse o de comprender lo que les estaba pasando. La consecuencia más inmediata ha sido escapar de los delitos más graves y reducir a una tercera parte la condena impuesta.
Los jueces estarán quizá satisfechos de la buena factura de su sentencia, de lo ajustado a derecho, y hasta de haber sido, en también estricta interpretación, justos, pero la sensación general, la mía también, es que de nuevo el sentido común ha quedado orillado y la balanza ha cargado el fiel hacia el lado del agresor. Porque, olvidando la indefensión de los bebés, las características psicoevolutivas de estos y la obligación de la sociedad de no desampararlos, la sentencia ignora que no se puede aplicar tan estrictamente el código como si se tratase de personas que pueden verbalizar la experiencia o mostrar reacción contra lo que le está sucediendo. Los jueces, pues, han carecido de corazón pero también de razón para entender que este no podía ser un caso más, una situación corriente, y el criminal se les ha ido no impune pero demasiado bien tratado para el carácter de sus horribles delitos.
Se ve que lo mio con la justicia no tiene arreglo pero a mí más que alivio esta sentencia me ha producido decepción y asco.
Comentarios:
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1. Dicen que cuando se ocupa un puesto de alta responsabilidad política, todas las mañanas tienes que desayunarte con un sapo; pues en el mundo de la justicia, no todas las mañanas, pero con bastante frecuencia, tienes que ingerir tal alimento. Ya lo decían los romanos, que para esto del derecho eran unos genios: "dura lex, sed lege".
Publicado por: DE LA MANCHA | 22/07/2008 19:50:07