Lo cierto es que a veces dudo de que los políticos tengan mucho que hacer cuando les veo perder tiempo y energías en determinadas cosas que, todo hay que decirlo, seguramente importan menos que nada a los ciudadanos. Si aquí nos distraemos con esa chuminada del lenguaje sexista a cuenta de la perfectamente prescindible Bibiana Aido, ministra de la nadería, en otros paises tampoco parece que les falte tiempo para resolver los problemas reales de las personas y pueden dedicarse a chorradas varias.
Cuento esto al leer que el parlamento rumano había elaborado y aprobado una ley para exigir que los medios de comunicación difundieran noticias positivas y negativas en proporciones iguales, veremos si a la ministra gaditana no se le ocurre tontuna parecida, ya que según los diputados promotores de la idea, uno liberal y otro de extrema derecha, tantanoticia negativa causaba un efecto irreversible en la salud y la vida de la gente. Y yo me pregunto, ¿por qué no solamente buenas noticias para revertir el proceso y así creernos que vivimos en el mejor de los mundos posibles? ¡Que eso sí es optimismo y no el del inquilino de la Moncloa! Un aluvión de noticias positivas, aunque fueran mentira, para levantarnos y acostarnos cada día henchidos de felicidad bobalicona por ese mundo maravilloso e inigualable en el que nos ha tocado vivir, y no las de esa caterva de pesimistas y agoreros que pueblan las redacciones y que no se enteran de lo estupendo que es todo y pretenden fastidiarnos con su espíritu aguafiestas...
Pero, claro, estos políticos idealistas han topado con el Tribunal Constitucional de Rumania que ha bloquedo la ley recordándoles que las noticias son noticias y reflejan la realidad, y quizá ahí esté la verdadera responsabilidad de los políticos, trabajar más, pensar más, legislar mejor y gobernar estupendamente para que la realidad sólo depare una proporción excepcional de buenas noticias, sin igualdad ninguna, y no perder el tiempo en chorradas tales dignas de estos desoficiados con sueldo oficial.