100+100+100+100+100+100+100+100+100 (Hoja del diario nº 900)
07/08/2008
Recuerdo que cuando llegué a la hoja del diario nº 100 me pareció tan increíble que la titulé "¡Voy a darme un homenaje!", y escribí lo siguiente:
"Ya sé que parecerá ególatra y presuntuoso pero nunca pensé que llegara a conseguir la cifra de 100 anotaciones en este diario que, con el nombre de Improbable, ya aventuraba corta vida. En varias ocasiones estuve tentado de abandonar dado que uno no sabe bien, si acaso por algunos comentarios, si este ejercicio introspectivo casi diario llega a interesar a alguien más que a mí. Sin embargo ha tenido el valor de obligarme a organizar mis ideas, darles cuerpo y ofrecer una visión, no sé si cualificada pero sí razonada y reflexiva, de las cosas que nos afectan como ciudadanos de Daimiel y del Mundo. También me ha servido para recordar, hurgar en la memoria y ofrecer, tal vez sin demasiada fidelidad, un paseo por el tiempo y las costumbres de los últimos cuarenta años.
Así pues, ¡voy a darme un homenaje!. Para un inconstante como yo tiene un regusto especial haber llegado hasta aquí."
Por eso, cada vez que alcanzo una cifra de esas cifras redondas, ahora el 900, no dejo de sorprenderme y de alguna manera celebrarlo contando el por qué. No se trata, pues, de presunción, que no la tengo por uno de mis males, sino de autoafirmación pues ya he explicado algunas veces que la falta de constancia y continuidad sí forma parte, e importante, de mi catálogo de defectos y, por tanto, cada apunte de este cuaderno ciudadano lo tengo por un premio personal para torcer esa tendencia natural que tengo al abandono y la inconstancia.
Y en este tiempo, año y medio, ha habido momentos en los que anduve tentando de abandonar. La más determinada coincidiendo con la anotación número 500, que además se produjo el mismo día que el diario cumplía un año de vida y que me pareció adecuado como fin de un ciclo. Pero, en el fondo, también consideré que me estaba comportando con la perspectiva de un escritor, y ahí si podía haber egolatría y gestos para la galería, y no se trataba de eso porque, lo cierto y verdad, es que escribo para mí, para expresar mis reflexiones en voz alta, para conocerme mejor, y eso no puede tener una fecha de caducidad prevista, aunque no dudo de que más pronto que tarde lo dejaré. Mientras tanto aquí vengo lo que soy, compartiendo mi visión de las cosas, que equivocada o no, es propiamente la mía. Y sumando, para darle un puntapié a mi habitual pereza e inconstancia.