MARCA TURÍSTICA (Hoja del diario nº 885)
miércoles, 23 de julio de 2008 18:22
Ha sido presentado el logotipo que servirá para dar imagen al turismo en Daimiel, la marca turística que intentará hacerse hueco en un bosque de logos y que, lo diré antes de nada, me gusta visualmente.
Tal como se explicó en el acto de presentación e informa Daimiel Noticias, el símbolo, una amapola, es la síntesis de uno de los elementos característicos del nuestro entorno paisajístico. La palabra Daimiel y la leyenda Historia y Naturaleza, completan un logotipo sencillo pero con identidad. Cromáticamente, el icono abarca un abanico de los colores amarillo, azul y rojo que aluden al sol, al cielo y a la tierra y que se completa con el tallo de la flor en tono verde. Éste, al incluirse en el conjunto con la tipografía, se transforma en la “i”, tercera letra de la palabra Daimiel, cuyo punto sirve de unión para los pétalos de la flor.
El encargo, realizado como todos los últimos, al estudio de diseño de Fernando Villanueva, nace con la intención de popularizar y vincular la imagen a todas las iniciativas turísticas de la localidad y allá donde se participe para difundir las posibilidades turísticas de nuestra ciudad.
Por cierto, y no es por jorobar la iniciativa, pero el otro día, curiosamente, topé con ese otro término que se ha popularizado en el mundo científico y que, aunque merecidamente, hace escaso favor a la imagen de Daimiel. Es ese palabro, "daimielización", que hace referencia a un término acuñado desde los años ochenta para referirse a la sobreexplotación de acuíferos y la desaparición de los humedales que dependen de ellos, y que se usa como paradígma de los excesos en la gestión del agua, el esquilmamiento de los recursos hídricos. Quizá no merezca un logo, pero sí una honda reflexión y un esfuerzo de todos para que dejemos de avergonzarnos.
AMARILLISMO EN EL PAÍS (Hoja del diario nº 884)
miércoles, 23 de julio de 2008 12:06
El entonces juez Gómez de Liaño fue condenado por prevaricación cuando tuvo la osadía de enfrentarse al coloso Polanco. Si hubo motivos o no fue una polémica que generó mucha prensa en su momento y algún recurso como el que ha dado lugar a la noticia de que el Tribunal de Derechos Humanos, en Estrasburgo, ha considerado que el juicio celebrado estaba contaminado por la presencia de tres magistrados que habían intervenido en la instrucción. Osea, que no se celebró en las condiciones de imparcialidad que debiera exigirse en el alto tribunal o en cualquier instancia judicial. Esto no parecería tener discusión porque hasta el propio periódico parece admitirlo en un artículo que se publica hoy mismo y que empieza diciendo:
"El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha condenado a España a indemnizar con 5.000 euros al ex juez Javier Gómez de Liaño por daños morales al haber sido juzgado por un tribunal que no era imparcial. En realidad se trata de un defecto técnico.
Los tres magistrados que le condenaron carecían de la necesaria imparcialidad objetiva porque habían participado en algunas resoluciones durante la fase de instrucción. Y los jueces que instruyen no pueden juzgar. Es doctrina consolidada del TEDH, que ya condenó a España el 28 de octubre de 1998 en el caso Castillo Algar por idéntica vulneración del artículo 6.1 del Convenio Europeo. El Supremo español lo sabía, pero no hizo caso. Ahora España ha sido condenada, si bien el único efecto de la sentencia es la indemnización para Liaño."
Atención a lo del defecto técnico, minimizando el hecho de haberse saltado conscientemente las reglas de juego.
Pero el objeto de esta página va más por el resto del artículo porque el magnífico periódico que se convirtió en emblema de la transición ha caido desde hace tiempo, como la mayoría de la prensa española, en el amarillismo más vergonzante, y lejos de criticar la usurpación del poder judicial por el político, la presión de los grupos de poder para poner y quitar peones afines y falsificar la justicia, en vez de señalar el hondo daño que el intervencionismo de los partidos ha causado a la idea natural de justicia, en vez de recalcar que aquel proceso resultó una farsa, independientemente de que el juez mereciera o no la condena, y que había que rescatar a Montesquieu de las garras de tanto truhan interesado, se despachan con un resto de árticulo merecedor de pasar a los anales de la infamia periodística que, para colmo, firman unas iniciales, J.Y./R.G.G., que tienen pinta de bachilleres meritorios usados para la cuestión:
"El Tribunal Supremo condenó en octubre de 1999 al entonces juez de la Audiencia Nacional por un delito continuado de prevaricación judicial (dictar a sabiendas resolución injusta) a las penas de 18 meses de multa, a razón de 1.000 pesetas diarias, y a 15 años de inhabilitación especial para cargo público con la pérdida definitiva de su cargo de juez y los honores que le eran anejos.
Los magistrados consideraron que las tres resoluciones dictadas por Liaño en el caso Sogecable constituían "la manifestación de una instrucción en forma contraria al derecho, sin sujeción a la ley vigente". Liaño, según el Supremo, "abrió en falso" el caso Sogecable, persiguiendo por apropiación indebida unos hechos en los que no había damnificados.
Liaño llegó a imputar a Jesús de Polanco, presidente del Grupo PRISA y editor de EL PAÍS; al consejero delegado, Juan Luis Cebrián, y a todos los miembros del Consejo de Administración de Sogecable. La Sala de lo Penal, en una actuación sin precedentes, le fue revocando una tras otra, hasta en siete ocasiones, todas las resoluciones arbitrarias que iba adoptando."
Y para remate un final apoteósico:
"Liaño se empecinó, volvió a decretar el secreto del sumario cuando precisamente el tribunal le había obligado a levantarlo y adoptó varias resoluciones más por las que finalmente fue condenado. Luego, fue indultado por el Gobierno del PP y, aunque volvió a la judicatura unos días, ahora se dedica a la abogacía, donde ejerce de defensor de narcotraficantes, de acusados de la Operación Malaya y del capo de la mafia rusa Zakhar Kalashov."
Es curioso el contraste con el tratamiento que le dan a la noticia el resto de medios periodísticos no polanquistas. Y ojo, que yo no defiendo la inocencia porque desconozco el asunto en profundidad, pero creo que el artículo en cuestión habla por sí mismo.
RADOVAN KARADZIC Y LA PODEDUMBRE DEL SISTEMA (Hoja del diario nº 883)
miércoles, 23 de julio de 2008 10:17
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Interesa integrarse en la Unión Europea y por eso, no antes, se monta este episodio de la detención del, sin presunción, criminal de guerra Radovan Karadzic. Es la podedumbre del sistema y así aquellos que durante años habían protegido y ocultado a esa alimaña criminal pretenden arrogarse el mérito de su captura. Los servicios secretos serbios, igual que todos los servicios secretos del mundo, arrostran su función con una alta dosis de corrupción e impunidad, manos libres que en nada justifican por sus métodos los posibles loables objetivos con los que fueron creados. Los carceleros serbios dieron cobertura y protección a un individuo cuyo mayor grado de dignidad hubiera sido entregarse y asumir sus responsabilidades pero que, dado el personaje, sólo podía depararnos miseria moral, desprecio a la vida, depravación... justo lo mismo, lo mismo, que sus protectores.
Lo más llamativo, sin embargo, ha sido que junto con el radical cambio de aspecto el tal Karadzic, transmutado en doctor Davic, campara a sus anchas convertido en una especie de gurú o curandero capaz de sanar todo con una limpieza de aura, con clínica privada, página web y hasta dando conferencias y participando en congresos. Nada de esto era posible sin una cobertura oficial y el numerito de distración pretendiendo vender la captura como una gran operación no tenía ningún crédito y se ha diluido velozmente para terminar reconociendolo todo a las pocas horas.
Es de justicia que estos criminales sean juzgados y condenados por sus crímenes, de justicia para las víctimas pero también para cualquiera con un mínimo de dignidad. No abunda ésta en la clase política ni en el sistema, absolutamente putrefacto, y sólo la ambición por entrar en la Unión Europea y una cierta exigencia moral de unos pocos paises ha dado con sus huesos en la carcel. nada por lo que poder alardear.
¿CÓMO SE COME ESTO? (Hoja del diario nº 882)
martes, 22 de julio de 2008 19:11
Conocida la sentencia en el caso de Nanysex, el pederasta que se ofrecía como canguro y que despertó cierta alarma social tras conocerse los hechos, no se puede evitar cierta decepción por lo que parece una tibia condena que no depara, ni en las víctimas ni enla sociedad, la sensación de que se haya hecho justicia. Y que conste que, como advierto siempre, desconozco el intríngulis del proceso y ya supongo que se ajustará a derecho, pero también es evidente que ya se habla de que en doce o quince años este individuo podrá de nuevo campar a sus anchas con la aplicación de todas esas redenciones posibles.
No soy yo quien quiere que estos tipos se pudran en la carcel, apenas espero que paguen por sus delitos y que nadie pueda volver a ser víctima de esta gente despreciable, lo cual significa que sólo debería garantizarse su libertad si existiera rehabilitación real en su conducta. Pero claro, yo hablo como simple ciudadano, como padre, con el desconocimiento y los prejuicios que se me puedan presuponer.
Sin embargo lo que se oye es que un posible vacío legal, ¿a estas alturas?, ha posibiltado que la condena sea mucho más leve de la pedida por la fiscalía, con el argumento de que en una interpretación estricta del Código Penal sólo ha sido acusado de abusos y no de agresión sexual. La diferencia entre un abuso y una agresión sexual se basa, al parecer, en que haya hecho uso de la violencia, lo que en este caso concreto parece no haberse producido o podido probar porque sus víctimas, niños y bebés, eran incapaces de defenderse o de comprender lo que les estaba pasando. La consecuencia más inmediata ha sido escapar de los delitos más graves y reducir a una tercera parte la condena impuesta.
Los jueces estarán quizá satisfechos de la buena factura de su sentencia, de lo ajustado a derecho, y hasta de haber sido, en también estricta interpretación, justos, pero la sensación general, la mía también, es que de nuevo el sentido común ha quedado orillado y la balanza ha cargado el fiel hacia el lado del agresor. Porque, olvidando la indefensión de los bebés, las características psicoevolutivas de estos y la obligación de la sociedad de no desampararlos, la sentencia ignora que no se puede aplicar tan estrictamente el código como si se tratase de personas que pueden verbalizar la experiencia o mostrar reacción contra lo que le está sucediendo. Los jueces, pues, han carecido de corazón pero también de razón para entender que este no podía ser un caso más, una situación corriente, y el criminal se les ha ido no impune pero demasiado bien tratado para el carácter de sus horribles delitos.
Se ve que lo mio con la justicia no tiene arreglo pero a mí más que alivio esta sentencia me ha producido decepción y asco.
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